¿Qué grado de minusvalía tiene la fascitis plantar?

La fascia plantar comprende el tejido grueso de la planta del pie que conecta la parte del talón a la parte de los dedos y crea ese pequeño arco entre medias de la zona delantera y trasera del pie. En algunas ocasiones, ya sea porque esta fascia se sobrecarga en exceso, o por estiramientos del pie, podemos sufrir ciertas hinchazones o inflamaciones en esta área. Este tipo de dolencia se conoce con el nombre de fascitis plantar y se considera uno de los problemas ortopédicos más habituales.

Dependiendo del grado en el que se sufra, en algunas ocasiones podemos incluso hablar de ciertas minusvalías que pueden ocasionar bajas laborales. Si te encuentras en una situación en la que esta fascitis plantar está impidiendo llevar a cabo tus funciones del día a día hasta el punto de que no eres capaz de andar con normalidad, entonces te interesa leer este artículo. A continuación, te contamos el grado de minusvalía de la fascitis plantar y cuánto dura una baja por fascitis plantar, entre otros asuntos relevantes relacionados. 

¿Es la fascitis plantar una minusvalía?

Una de las dudas más habituales respecto a la fascitis plantar es la de si esta compone o no una minusvalía. Para poder contestar esta pregunta, lo primero que tenemos que entender es cuál es el diagnóstico de la fascitis plantar y, por ello, tenemos que atender a distintos aspectos. Aunque esto puede variar en función de cada paciente, lo lógico es basarse en los antecedentes médicos de cada uno de ellos y en un examen físico en el momento de la dolencia para determinar el diagnóstico.

De esta forma, es imprescindible revisar cuáles son las áreas de sensibilidad del pie y en qué parte se localiza el dolor para poder determinar de dónde surge y cuál es su causa. Puede ocasionarse esta fascitis plantar por diversos motivos y, por lo tanto, dependiendo de esto podremos determinar un diagnóstico u otro. En la mayoría de las ocasiones esta se verá con una resonancia o una radiografía. Uno de los motivos más habituales de este dolor puede ser la aparición de un espolón o incluso una fractura por estrés.

Teniendo esto claro, en la mayoría de las ocasiones hablamos de que esta fascitis plantar se trata de una dolencia que puede acarrear una baja de uno o varios meses, dependiendo del grado de dolor y del diagnóstico. Al tratarse de la planta del pie, en muchas ocasiones puede impedir a los individuos moverse de forma autónoma y, por lo tanto, realizar diversos trabajos.

No solo eso, sino que hablamos también de un tipo de dolencia que, en muchos casos, requiere no solo de medicamentos analgésicos, sino también de terapias de recuperación. Esto se debe a que la fisioterapia puede ayudar, por ejemplo, a aliviar los síntomas y a fortalecer los músculos de nuevo. Asimismo, también se recomiendan férulas nocturnas, plantillas o botas específicas y otras ayudas. En casos extremos también existen terapias de choque, inyecciones o incluso cirugía u otros procedimientos médicos.

Por todo esto, como puedes observar, en función siempre de la causa, el grado y el diagnóstico, podemos decir que la fascitis se considera una enfermedad que podrá o no impedir la realización de la actividad diaria. Como hemos mencionado, esta dolencia puede durar meses, en los cuales será imprescindible llevar a cabo un tratamiento y comunicar este estado a nuestra empresa de trabajo para tomar medidas. 

¿Cuál es el grado de minusvalía de la fascitis plantar?

Si te encuentras en una situación en la que estás sufriendo esta fascitis plantar y no sabes muy bien cómo enfrentarte a ella, es importante que conozcas el grado de minusvalía que presenta este problema. En ocasiones, a la hora de enfrentarte al trabajo, a la baja o a la terapia, vas a tener que conocer el grado de minusvalía de la fascitis plantar para poder llevar a cabo estos procesos.

Generalmente, cabe mencionar que la fascitis plantar no tiene por qué considerarse una minusvalía como tal, aunque sí que se considera una enfermedad muy dolorosa y que, en definitiva, afecta para peor a la calidad de vida del individuo. Sin embargo, no está catalogada como una discapacidad ni tampoco como una minusvalía, puesto que, como ya hemos comentado, esta tiene un tratamiento. En algunas ocasiones con un cambio en el estilo de vida es fácil que desaparezca. En otros casos habrá que acudir a terapia, rehabilitación o incluso tomar medicinas, pero no puede considerarse una minusvalía.

Aun así, como bien hemos dicho, también es cierto que en función al estado de las articulaciones del pie, sobre todo puede que queden o no secuelas persistentes. En estos casos es posible hablar de una incapacidad permanente parcial, puesto que hay personas que no pueden reacomodarse a su rutina y que continúan de baja pasados los cuatro o cinco o más meses tras sufrir esta dolencia. De todas formas, dentro de esta discapacidad temporal tampoco podríamos catalogar esta fascitis plantar como una minusvalía.

¿Cuánto dura la baja por fascitis plantar?

Teniendo en cuenta todo lo que hemos comentado anteriormente, plantear la baja laboral resulta una de las situaciones más indeseadas por muchísimos trabajadores. Sin embargo, en muchas ocasiones no existe una alternativa, ya que la salud es lo primero. En el caso de la fascitis plantar, será imprescindible cambiar los hábitos y realizar ejercicios terapéuticos para subsanar esta enfermedad de forma efectiva.

Muchas personas se preguntan cuánto tiempo dura una baja por fascitis, pero como hemos mencionado, esto dependerá del grado de la dolencia, del diagnóstico y de la propia persona y su facilidad de recuperación. Una vez que el médico nos haya evaluado y haya determinado esta gravedad de nuestra fascitis, él mismo nos ofrecerá un plan de tratamiento en el que podremos conocer más o menos cuánto tiempo podremos estar de baja. Dependiendo de la gravedad podrá llevarse a cabo o bien un tratamiento con terapia, ejercicios y descanso u otro más potente basado en la cirugía.

Cada uno de estos escenarios llevará un tiempo de recuperación distinto, pero como hemos comentado anteriormente, es habitual que las personas que sufren fascitis plantar tarden uno o varios meses en volver a trabajar. 

Lo más importante durante este período de baja es no forzarnos y llevar a cabo las indicaciones del médico, tal y como se nos recomienda. Si no realizamos las actividades de terapia, es posible que exista una recaída y, por lo tanto, que deba alargarse este periodo de baja. Por ello, será importante siempre fortalecer los músculos y tendones con descanso, ejercicios, medicinas y otros elementos recetados por el profesional médico que lo atienda. 

Consejos para aliviar la fascitis

Para terminar, venimos con algunos de los mejores consejos para aliviar la fascitis plantar, puesto que si te encuentras de baja por esta dolencia y quieres asegurarte de que el proceso va a lo mejor posible, pueden serte útiles. Lo más importante en este caso no es solo aliviar este dolor, sino también prevenir una recaída de la fascitis plantar. Para ello, más allá de las indicaciones del médico, tenemos que tener en consideración que existen distintas prácticas, ejercicios y rutinas que pueden ayudarnos a mejorar nuestro estado.

Algo muy importante es el calzado. Como puedes imaginarte, si te pasas todo el día con el pie dentro de un zapato, este terminará sufriendo. Para ello, necesitamos un zapato que sea cómodo y que le ofrezca al arco del pie el apoyo que necesita. Evita en todo momento los zapatos demasiado ajustados, los que son muy sueltos y los que utilizan una suela demasiado blanda. El soporte del talón es lo más importante para las personas que sufren de fascitis plantar, por lo que los zapatos deportivos suelen ser una buena opción para cuidar los pies y los tacones la peor opción que podemos escoger.

Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento también pueden servir para que los músculos obtengan la resistencia necesaria. De esta manera, el propio médico terapeuta te habrá recetado una rutina de ejercicios que debes seguir a rajatabla. Es importante que los cumplas y que te asegures de mover el pie. Para ello, puedes realizar movilizaciones pasivas del tobillo con las que ayudes a las articulaciones a mejorar la flexibilidad.

El frío local puede ser muy útil también para combatir el dolor y la inflamación, en el caso de que esta persista, aunque siempre debes hacer caso a las recomendaciones del médico y tomar los medicamentos que este te recomiende. Como complemento, los masajes para el pie pueden ayudarte también a mejorar esta flexibilidad y a conseguir unos músculos y unas articulaciones más fuertes.

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