Mi jefe se jubila, ¿qué derechos tengo y qué puede pasar?

Cuando un jefe de una pequeña empresa se va a jubilar, la sensación de incertidumbre se extiende entre su pequeña plantilla de trabajadores. Nadie sabe lo que va a pasar a partir de entonces. Por ello, muchas personas deciden prepararse para buscar un nuevo empleo en el caso de que se queden sin trabajo tras la jubilación. Sin embargo, en estos casos se pueden dar varias situaciones que pueden afectar a la continuidad o no continuidad de toda la plantilla de trabajadores de esa misma empresa.

Por ejemplo, puede ocurrir una situación en la que todos los trabajadores estén a cargo del empresario. Esto sucede cuando todas las actividades de la empresa se realizan a nombre del propio jefe. Es decir, ocurre si el peso de la compañía depende del mismo. En este caso, la jubilación de esta persona tiene como consecuencia directa la extinción de todas las actividades laborales y, como consecuencia, todos los contratos quedan extinguidos. 

Sin embargo, existe otra situación en la que el empresario se encarga de traspasar sus responsabilidades a otra persona o personalidad jurídica. En este caso, las actividades laborales pueden continuar después de su jubilación. 

En este caso, no existe ninguna causa de despido, ya que la empresa continúa existiendo, por lo que la relación laboral de los trabajadores puede continuar sin problemas. Sin embargo, las condiciones de trabajo pueden verse modificadas en el traspaso de la gestión de la entidad a otras manos distintas, por lo que los contratos pueden sufrir cambios. 

Sin embargo, si la responsabilidad de la compañía recae, concretamente, en una sociedad mercantil y la empresa desaparece por completo, la relación laboral de sus trabajadores queda extinguida. Es un tema complejo, por lo que, en este artículo, te vamos a explicar en profundidad cuáles son los derechos y qué puede pasar cuando se dan este tipo de situaciones. 

Si un autónomo se jubila, ¿qué pasa con los trabajadores?

Como hemos comentado anteriormente, si un pequeño empresario o autónomo se va a jubilar, la situación de los trabajadores es incierta. De hecho, esta depende de qué decisiones tome el propio jefe de cara al futuro de la empresa. Ya sabes que se pueden dar dos situaciones, aunque una de ellas es más frecuente si un autónomo se jubila. 

Dicho con otras palabras, cuando una empresa se sustenta en un autónomo, todo lo que ocurre a su negocio y la situación de sus trabajadores depende completamente de él y de sus decisiones. De hecho, en el propio Estatuto de los Trabajadores se recoge que la posibilidad de extinción de los contratos de los empleados se puede dar por jubilación del empresario, entre otros motivos. 

Por ello, si se jubila, se produce el cese de actividad del negocio y la relación laboral con sus trabajadores queda completamente extinguida. No obstante, en este caso, los trabajadores tienen ciertos derechos que te vamos a mostrar en los siguientes apartados de este mismo artículo. 

También hemos anotado antes que el empresario puede decidir traspasar la empresa a otra persona o entidad. Esto puede darse si decide poner la empresa en manos de su relevo generacional o establece un acuerdo con otra empresa para que se haga cargo de su actividad. En este caso, si el jefe se jubila y el negocio pasa a manos de otra persona que realiza la misma actividad, en el mismo sitio y con el mismo nombre, el contrato de los trabajadores continúa vigente. Aunque este puede estar sujeto a modificaciones por distintas razones. 

Otro caso del que no hemos hablado es si el jefe decide solicitar la jubilación activa. En este caso, este continúa realizando unas labores similares sin ningún efecto para la actividad de la empresa. Ya que esta continúa exactamente igual que hasta ese momento. Por ello, en este supuesto, los trabajadores continúan en la empresa con las mismas condiciones y obligaciones. 

¿Tengo derecho a indemnización por jubilación del empresario?

En el caso en que el empresario se jubile y de por terminada la actividad de la empresa y la relación laboral con sus trabajadores, hay que tener en cuenta distintas consideraciones. Ya que los empleados y empleadas tienen derecho, por ley, a ser indemnizados en el caso de que el jefe se jubile. Por ello, hemos de decir que, si este es tu caso, tienes derecho a indemnización por jubilación del empresario. 

La cantidad que se debe aportar en esta indemnización puede variar dependiendo de la forma jurídica del negocio. También depende de si la actividad cesa totalmente o la compañía pasa a otras manos en una situación de traspaso. 

Aunque en la mayoría de los casos de jubilación del empresario autónomo el trabajador tiene derecho a una indemnización de un mes de salario. En esta indemnización se debe incluir la parte proporcional de las pagas extraordinarias. Además, este es un despido que da derecho a cobrar la prestación de desempleo. 

La mala noticia en estas situaciones es que la antigüedad es totalmente irrelevante en el caso de despido por jubilación del empresario autónomo. Es decir, siempre se tiene derecho a un mes de sueldo. Eso sí, el empresario debe poner la situación en conocimiento de sus trabajadores.

Sin embargo, si el empresario es un autónomo que ha constituido una sociedad mercantil (autónomo societario), el escenario es distinto en caso de jubilación. De hecho, en este caso, los trabajadores tienen derecho a una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, hasta un máximo de 12 meses. Además, los empleados tienen derecho a la prestación por desempleo.

Como hemos ido viendo a lo largo de este artículo, el despido por jubilación del empresario es un procedimiento completamente legal. De hecho, al cesar la actividad de su negocio, este pierde su razón de ser y es una causa legal que extingue de manera automática los contratos de los trabajadores de la empresa, siempre que el número de trabajadores en el momento de la jubilación no sea superior a 5. Si es superior, se debe seguir el procedimiento de un despido colectivo.

No obstante, el empresario debe cumplir una serie de requisitos para poder hacerlo de manera legal en el momento en que acceda a la jubilación. Entre estos, el jefe debe comunicarlo a sus empleados, por escrito, explicando la situación y las causas de la extinción de los contratos a consecuencia de su jubilación. 

Además, también tiene que abonar a sus trabajadores una indemnización de un mes de salario y el finiquito que les corresponde de las pagas extraordinarias. Asimismo, en el caso de tratarse de un autónomo societario (que ha constituido una sociedad mercantil), debe abonarles a sus trabajadores, además del finiquito, una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, hasta un total de 12 meses. 

Mi jefe se jubila y me traspasa el negocio, ¿cuál es el procedimiento?

En el caso de que el jefe se jubile y quiera traspasar el negocio a otras manos, como sus herederos, otros familiares u otras personas físicas o jurídicas que se hayan interesado en el mismo, pueden darse otras circunstancias que pueden afectar o no a la continuidad y a las condiciones de los trabajadores.

Al realizar el traspaso de las funciones del empresario que se va a jubilar, también se transfieren los derechos y las obligaciones de los trabajadores al nuevo jefe. Por ello, si el nuevo empresario quiere prescindir de estos empleados, debe asumir los costes que supone un despido improcedente. Sin embargo, por diferentes motivos, las condiciones establecidas en los contratos se pueden ver modificadas, ya que una nueva persona al mando puede tener una visión distinta y un modo diferente de dirigir la empresa. 

El nuevo jefe también adquiere los derechos de la propiedad sobre todos los activos y el derecho al alquiler del local donde tiene lugar la actividad laboral en el caso de que sea de alquiler. Si este era propiedad del empresario, puede alquilarlo o venderlo al nuevo propietario o los nuevos propietarios del negocio. En este caso, se les da el derecho a los trabajadores a elegir si quieren continuar trabajando o quieren rescindir el contrato.

Sin embargo, se puede dar otro supuesto, en el que los trabajadores llegan a un acuerdo con el jefe que se va a jubilar y deciden constituir una sociedad laboral o de otro tipo. En el caso de que estos continúen realizando exactamente las mismas actividades y utilizando las mismas instalaciones, se considera una sucesión empresarial. Y, en este caso, los empleados mantienen las mismas obligaciones y derechos que tenían con el anterior propietario. No es el caso más frecuente, pero es una de las opciones que pueden darse en caso de jubilación del jefe. 

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