Estoy de baja y no quiero volver al trabajo

Los periodos de baja pueden prolongarse durante cierto tiempo y son muchas las personas que, tras varios meses, se dan cuenta de que no quieren regresar al trabajo. Los motivos pueden ser muy variados, pero es importante abordar este tema de una forma clara y profesional para evitar tener problemas en el futuro. Lo mejor que podemos hacer en el caso de no querer regresar a nuestro empleo es hablar esta situación con nuestro jefe, ya que dependiendo de las circunstancias, quizás podemos tomarnos unos días libres o acordar una terminación de contrato mutua.

En el caso de dejar el trabajo sin previo aviso o sin seguir los procesos adecuados, podemos perder el trabajo, tener dificultades para encontrar otro más adelante o incluso tener problemas con la empresa. Así pues, otra opción es la de ponernos en contacto con un abogado laboralista para que nos asesore sobre nuestros derechos. Antes de tomar ninguna decisión apresurada deberemos tener en consideración qué dice la ley, cuál es el convenio colectivo de la empresa y cuáles son nuestras obligaciones en función de nuestro contrato laboral.

Por este motivo, si estás de baja y te está costando hacerte a la idea de volver al trabajo, a continuación te comentamos qué puedes hacer y cuáles son tus opciones: 

Pedir la baja voluntaria estando de baja médica

Una de las principales opciones que podemos considerar si necesitamos ampliar el plazo de baja es el de solicitar la baja voluntaria mientras estamos de baja médica. Es importante tener en cuenta que se puede dar el previo aviso mientras nos encontramos de baja médica. De esta manera, no resulta imprescindible que se solicite el alta médica para avisar a la empresa, pues podemos notificar la mientras estamos de baja y evitar así reincorporarnos a trabajar.

Es importante tener en consideración que este preaviso debe realizarse al menos con quince días de antelación. Y es que si no cumplimos este preaviso podemos encontrarnos con que la empresa nos descuente los días del finiquito o que incluso quiera presentar una reclamación judicial contra nosotros.

Cabe también destacar que el sueldo que cobraremos durante esta incapacidad temporal variará en función a los motivos de la baja y, de la misma forma, el sueldo que cobremos por esta baja voluntaria tampoco será igual. De manera general, el sueldo de una baja voluntaria será mucho menor que el de una baja médica, pero podremos ganar unos cuantos días más libres. 

Solicitar una nueva baja médica o una baja por recaída

La siguiente opción de la que dispones en el caso de que tras acabar con el periodo de baja médica te des cuenta de que no te ves preparado para retomar tus tareas empresariales es solicitar otra nueva baja o una baja por recaída. Sin embargo, este proceso no es tan simple como parece. Para Tramitar cualquier tipo de baja laboral vamos a tener que acudir al organismo responsable, y en este caso será el INSS. Para acuñar esta baja vamos a tener que solicitarla mediante un formulario online, y para que se nos la acepten tendrá que evaluarnos un profesional que confirme que nuestro estado no ha mejorado.

En el momento en el que se efectúe un examen y no se considere que existen motivos para alargar esta baja o solicitar una nueva baja médica, nos daremos cuenta de que este proceso no resulta demasiado efectivo. Además, hay que entender que el alta médica se otorgará automáticamente a cualquier persona que lleve más de 545 días de baja. Por este motivo, si hablamos de que ya ha superado este plazo de incapacidad temporal, solo se podrá solicitar una incapacidad permanente o solicitar el alta. En este caso no es muy habitual que se otorgue una baja por recaída.

A todo esto hay que añadir el hecho de que si queremos tramitar una baja médica nueva tendremos que acudir al mismo organismo que nos la haya concedido la primera vez. De nuevo, si determinan que no hay motivos suficientes para solicitar otra baja médica, no podremos utilizar este recurso. También hay que tener en cuenta que, para que se pueda otorgar al trabajador una baja por recaída, la patología debe ser exactamente la misma que en la baja anterior.

Puede darse el caso de que tras este proceso de solicitud no se considere nuestra patología como una recaída, pero sí que puede abrirse otra baja en un proceso nuevo por el que se solicite otra incapacidad temporal. 

Solicitar las vacaciones tras la baja médica

Otra de tus opciones es pedir que se te apliquen los días de vacaciones tras la baja médica, puesto que, como puedes imaginarte, durante este periodo de incapacidad has estado generando días de vacaciones. Dependiendo de los meses que haya sido habrás acumulado más o menos, pero una opción para posponer este regreso al trabajo después de la baja es la de utilizar estos días.

Es importante tener en cuenta que, en el caso de que la baja o la incapacidad temporal coincida con un periodo de vacacional, el trabajador siempre te da derecho a contar con estas vacaciones cuando finalice su incapacidad. Por este motivo, podemos alargar nuestro estado de baja utilizando estos días vacacionales, aunque hablamos de nuevo de una solución temporal. Para ello, además, tendremos que contar con la aprobación de la empresa, que esa era la que deberá concedernos estos días extra tras haber prescindido de nuestra presencia durante cierto tiempo.

De forma general, la empresa no debería oponerse, puesto que a ella también le interesa que te cojas esos días de vacaciones, pero pueden existir casos en los que quizás por necesidad del trabajador esta se niegue. Si, por ejemplo, la empresa necesita entregar un proyecto con urgencia y que ya se ha pospuesto por esta baja porque el empeño del trabajador es clave para acabarlo, lo más seguro es que la empresa quiera que te reincorpores lo antes posible.

Acordar con la empresa la no reincorporación 

Otra de las alternativas a los ejemplos que hemos comentado anteriormente es la de simplemente hablarlo con la empresa, como bien hemos mencionado al comienzo del artículo. Esto sería lo más honesto y también nos podría evitar cualquier otro tipo de problema legal, ya que en los casos anteriores estamos asumiendo ciertos riesgos.

Lo que se puede hacer en estos casos es acordar con nuestra empresa una suspensión de esta relación laboral entre ambos, escogiendo un tiempo determinado. De forma habitual, este procedimiento se asocia siempre a cualquier tipo de procedimiento judicial en el que se impugna un alta médica o se concede una incapacidad permanente. Hay que entender que cuando se lleve a cabo este tipo de solicitud, durante el tiempo en el que el trabajador no acuda a la empresa no cobrará salario y no cotizará.

Forzar un despido tras la baja médica

Una de las opciones menos recomendables y que sucede más a menudo de lo que nos imaginamos es la de aquellos trabajadores que no quieren volver a trabajar y fuerzan un despido por parte de la empresa. En este caso hablaríamos de reincorporarnos al puesto de trabajo, pero cometiendo faltas como, por ejemplo, llegando tarde a la oficina o realizando las tareas de forma errónea o incluso no realizándolas.

Resulta obvio, pues, que como consecuencia de este comportamiento, el empleado pueda sufrir todo tipo de sanciones o despidos. En el caso de no ser capaces de realizar estas tareas por motivos que hayan desencadenado nuestra baja laboral, tendremos que comunicárselo a la empresa, puesto que podría llevarse a cabo un proceso de adaptación del puesto de trabajo que nos ayudaría a reducir los riesgos mediante un reconocimiento médico.

Aun así, hablamos de que, si nos incorporamos al trabajo sin rendir adecuadamente, la empresa puede presentar un despido disciplinario. Esto sucede cuando el comportamiento que exhibe el trabajador es grave y culpable. Así pues, el caso de no realizar nuestras tareas, realizarlas de mala manera o no cumplir las horas que estipula el contrato sería un comportamiento como el que comentamos. Siempre y cuando este comportamiento, además, sea voluntario y culpable, entonces este despido estará justificado.

En el caso de que no exista una culpabilidad explícita porque no haya voluntariedad por parte del empleado, el despido no podrá ser nunca disciplinario. El Estatuto de los Trabajadores garantiza la protección al trabajador en todo momento. Por lo tanto, puede calificar a un trabajador como apto con limitaciones gracias al Servicio de Prevención si considera que este no está capacitado para desempeñar las tareas que ejercía antes de la baja. 

Despido objetivo por ineptitud sobrevenida

En relación con este último punto que acabamos de comentar, el mismo Estatuto de los Trabajadores, también es específica la posibilidad de que exista un despido objetivo por ineptitud sobrevenida. Esto significa que, tras el motivo de la baja médica, el trabajador no cuenta con las mismas aptitudes o capacidades para llevar a cabo las tareas que antes ejercía sin problema. De tal manera, una persona que haya sido declarada no apta podrá demostrar que ya no puede realizar estas tareas empresariales.

Sin embargo, para poder cumplir estos requisitos tenemos que tener en cuenta que esta capacidad afectará en todas las funciones principales del puesto de trabajo y debe ser totalmente permanente, en ningún momento temporal. Asimismo, la ineptitud será sobrevenida, lo que significa que el empresario debe tener conocimiento de ella. 

Todo esto, además, podrá propiciar un despido procedente por parte de la empresa si considera que el trabajador ya no puede cumplir las funciones para las que fue designado con su contratación.

¿Qué pasa si no me reincorporo al trabajo tras la baja médica?

Habiendo visto todas las opciones posibles una vez que nos han dado el alta médica y no nos encontramos con las ganas de ir a trabajar, siempre existe la opción de no reincorporarse al puesto de trabajo. No obstante, hablamos de un comportamiento muy poco profesional y que acarreará ciertas consecuencias. 

En el caso de que el trabajador escoja no volver a trabajar tras la baja médica sin justificarse ni tampoco ponerse en contacto con la empresa, tenemos que saber que nuestros empleadores tienen constancia de la fecha del alta médica.

 Aunque resulta una obligación por parte del trabajador entregar estos partes de baja y de alta a la empresa, y en el caso de que este no se lo comunique, la empresa sabrá que nos estamos escaqueando del trabajo. De esta forma, hablaremos de que nuestra actitud y nuestra falta al trabajo se considerará injustificada y podrá tener como consecuencia o bien un despido disciplinario en el que se nos deniegue la indemnización o un abandono del puesto de trabajo donde tampoco tengamos derecho ni paro ni indemnización. Esto puede derivar en problemas para encontrar trabajo a posteriori, puesto que nuestra imagen profesional habrá quedado dañada.

Como puedes observar, las consecuencias son bastante perjudiciales para el trabajador y, por lo tanto, no conviene faltar a trabajar tras recibir el alta médica. Cualquier ausencia injustificada se considerará un abandono del trabajo, como sucede en este caso. Si el trabajador y la empresa se encuentran en buenos términos, quizás pueda darse un despido disciplinario por ausencias injustificadas.

Lo que tenemos que tener en cuenta es que estemos listos para trabajar o no siempre y cuando se nos dé el alta médica tenemos que regresar a nuestro puesto de trabajo si no queremos tener problemas legales. Como hemos comentado a lo largo del artículo, existen otras maneras de solicitar nuevas bajas o de utilizar días de vacaciones para prolongar este estado de ausencia laboral de forma legal, por lo que siempre intentaremos hacerlo de esta manera para no dañar nuestra imagen profesional ni tampoco nuestro futuro laboral.

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